Escribir: ser escrita
Le escribo al amor, le doy luz a la voz que me hace latir el corazón con dulces sonetos traducidos en suspiros.
Le escribo a la chispa de mis ojos que me permiten ver belleza en todo lo que observan.
Le escribo a mi sensibilidad, por permitirme contemplar las alas de una mariposa, el dulce beber de un colibrí en una flor, o el arte perfecto en cada montaña, árbol, hoja.
Le doy voz a lo que mis sentidos perciben, porque de repente siento como me sumerjo en un cóctel de dicha y plenitud al estar presente en la contemplación.
Le escribo a la dulzura, a la gentileza y a la bondad, de mi brotan flores en forma de palabras, de mi surgen semillas listas para ser sembradas en tu corazón y germinar con auténtico, profundo e inconmensurable amor.
Le escribo al viento y le escribo al sol.
Le escribo a la vida y a la percepción con la que la vivo.
Me escribo a mi, honrando lo que soy, honrando cada milímetro de lo que contengo, de la divinidad que habito.
Escribo porque al hacerlo sano, al escribir me reconozco, me valido, me veo.
Al escribir conecto con lo sutil y con lo eterno.
No escribo, las palabras me escriben a mi.
Te quiere con el alma.
-Cami



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