Nostalgia: Las cosas por limpiar

Se descongela el úlimo trozo de hielo en el techo ante el rayo de calor que lo atraviesa.

¿Cuántas veces he querido conservar el momento tal cómo está? Pienso: ojalá no se acabara nunca, y para intentar permanecer ahí, tomo una fotografía mental, como si eso fuera la prueba irrefutable de su eternidad. Luego no es así, y de repente es el último abrazo a la profe de ética, es la última vez que corres en el patio de tu casa, es la última carcajada con tu primo favorito, es tu último almuerzo aún con el uniforme del colegio puesto. Y así, se van formando los momentos más épicos de nuestra vida, ¿recuerdas la última vez que tu mamá te ayudó con la tarea?, o, ¿recuerdas cuando por fin aprendiste a sumar, a leer? 

La nostalgia se viste de gala, a veces entra como invitada triunfal, pero, también se sabe presentar cuando no la queremos recordar. 

Cuando la nostalgia me visita, casi siempre me coge desprevenida, despeinada, con la ropa de casa. Me toma por sorpresa, anuncia la hora de la limpieza.

Limpiar, esa tarea que tanto cuesta iniciar, pero una vez allí ya el problema es no poder parar. ¿Te ha pasado que limpiando tu cuarto te quedas atascado en un mar de cartas, fotos, recuerdos? Te sumerges tanto que todo comienza a oler a ese momento, causando un gran impacto, deslizándose dentro de ti, y los recuerdos comienzan a surgir. Aceptas el baile con la nostalgia, entras y te embriagas, al fin y al cabo, no hay que quedarse con las ganas... Y, de repente, vuelves, ¿han pasado cuántos minutos? Tal vez 20.

Y te descubres ahí, desnudo, con el corazón revolcado, con la sensación de que te han robado, usurpado. Cuando la nostalgia nos visita, ¿en qué momento se va? Pareciera que su presencia, luego de evocar recuerdos, creciera, como si con cada memoria desbloqueada, de la infancia o la primaria, creciera en tamaño, y cuando nos damos cuenta ya es demasiado grande para ser derrotada. En el corazón se sienten punzadas de dolor, en el pecho, el aire se estancó, y el semblante general, de tu cuerpo vital, se desgarra, parece que no ha ganado la batalla final.

Te quiere con el alma.

-Cami.


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